La Renovación Carismática: una corriente de gracia en el corazón de la Iglesia
PESCADORES DE HOMBRES
No es un movimiento. No es una moda.
La Renovación Carismática Católica en el Espíritu Santo es, en palabras del Papa Francisco, “una corriente de gracia en la Iglesia y para la Iglesia”.
Una corriente viva, sin fundador ni estatutos, nacida de la voluntad del Espíritu Santo para despertar, sacudir y renovar desde dentro a la Iglesia entera.
No es un grupo cerrado. No tiene límites. Es un río.
Y como dijo el Papa, “el río debe perderse en el océano del amor de Dios”, o se estanca. Esta gracia no fue dada para unos pocos; es para todos los hijos e hijas de Dios.
La Renovación nos recuerda que Pentecostés sigue vivo.
Que el Espíritu sigue soplando donde quiere, cuando quiere y como quiere.
Y que la Iglesia no puede vivir sin fuego, sin alabanza, sin adoración, sin misión.
“El cristiano o vive el gozo en su corazón, o hay algo que no funciona”, decía Francisco.
“La alabanza es respiración para el alma. Inspiramos con la oración, expiramos con la misión.”
La Renovación no divide; une en la diversidad.
No es un movimiento uniforme, es una orquesta del Espíritu. Cada comunidad, cada hermano, cada carisma aporta su voz al canto de una Iglesia viva, reconciliada en la diversidad.
San Juan Pablo II la llamó “una verdadera primavera para la Iglesia”.
Benedicto XVI habló de “una nueva realidad espiritual, suscitada por el Espíritu”.
Y el Papa Francisco ha sido claro:
“La Iglesia cuenta con ustedes, con su fidelidad a la Palabra, con su disposición para el servicio y con el testimonio de vida transformada por el Espíritu Santo.”
¿Y qué se espera de quienes hemos sido alcanzados por esta corriente?
Se espera que compartamos con todos el Bautismo en el Espíritu Santo, que sirvamos a los más pobres, que oremos con otros cristianos, que trabajemos por la unidad, y que nunca dejemos de alabar al Señor con libertad y verdad.
El Papa lo dijo con firmeza:
“No seáis aduana del Espíritu Santo. No controléis la gracia. Sed dispensadores, no administradores.”
“El único insustituible en la Iglesia es el Espíritu Santo. El único Señor es Jesús.”
La Renovación es un llamado a vivir con pasión.
A dejarse transformar. A evangelizar con alegría.
A salir de estructuras muertas y caminar guiados por el Espíritu.
Deja que esta corriente de gracia renueve tu vida.
Prueba y verás qué bueno es el Señor.Recibe el fuego. Respira alabanza. Vive en misión.
“No seáis aduana del Espíritu Santo. No controléis la gracia. Sed dispensadores, no administradores.”
“El único insustituible en la Iglesia es el Espíritu Santo. El único Señor es Jesús.”